Aquí, un imprudente que no ha seguido los consejos para correr después del coronavirus

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En la imagen, un servidor. Muy sonriente en los momentos previos a la salida.
Ni imaginaba lo que me esperaba.

Malas y buenas sensaciones. Ese es el resultado de mi primera salida mañanera a correr durante unos kilometrillos en el día uno de libertad condicional tras casi 50 jornadas de confinamiento por el dichoso coronavirus.

Aunque la conclusión más importante que he sacado es que debemos seguir los consejos de los expertos. Ayer me empapé las indicaciones que daba Manuel Pancorbo a la hora de afrontar la primera salida a correr. Sus consejos eran tanto para los iniciados en el atletismo como para quienes deciden empezar; y la suya es una voz más que autorizada: ex Subcampeón de Europa de 5000m, ex Recordman de Europa de 3000m, entrenador de atletismo y fisioterapeuta.

Yo he corrido 10 kilómetros durante una hora aproximadamente por el circuito que suelo seguir desde mi casa (en Jaén capital) hasta el Polígono Industrial de Los Olivares, pasando por el Bulevar. Pero reconozco que no le he hecho caso a Pancorbo al 100%, y me he equivocado.

Así ha sido este primer día

Me he lesionado muchas veces por imprudencias, de ahí que el calentamiento sea sagrado. Empiezo con los habituales estiramientos tanto del tren superior como inferior. También, movilidad articular de tobillos, cadera, rodillas, codos, brazos, etc.

Cojo mi GPS Garmin Forerunner 310XT , y resulta que no ha cogido la señal del satélite. No funciona. Opto por empezar mi carrera con la confianza de que en unos minutos esté ok, y así ir conociendo tanto la distancia que voy recorriendo como el ritmo al que corro.

¡Qué placer rodar por la calle sintiendo el calor del sol en el rostro! Un lujazo tras casi 50 días de entrenamiento en casa, realizando una hora de elíptica al día, cuatro días a la semana (en total, 683,5 kms).

Creo que debería haber hecho algún circuito de fuerza, pesas, comba, etc, para mantener la tonificación muscular, pero finalmente me he limitado a la elíptica. Aunque ahora no me acuerdo de eso (ya lo haré después, ¡¡jejejeje!!). Sólo pienso en disfrutar lo máximo posible de este día tan esperado.

Han sido muchos días, muchas horas, mucho esfuerzo, mucho sudor… en casa. Ello, unido a que antes del confinamiento venía de un gran estado de forma, quizá de los mejores en mis últimos años, y de que llevo más de 30 años practicando atletismo (con 17 maratones empezados y acabados, 52 medias maratones, alguna ultra como los 101 kms de Ronda, y un sin fin de carreras populares y trailrunning)… Digo que todo esto me hizo pensar que no me costaría trabajo afrontar una tirada fácil de 10 km como la prevista para hoy. Por ello empecé a un ritmo de cierta viveza, pero me he equivocado.

No he valorado de manera adecuada los casi 50 días de confinamiento. Han sido de inactividad pese a la elíptica. Así me lo ha dicho mi cuerpo (y antes Pancorbo) cuando apenas llevaba tres kilómetros recorridos. Me he notado oxidado, sin que mis articulaciones funcionasen como lo hacían antes del coronavirus. Me costaba trabajo hacer simplemente el gesto de correr, y eso que iba a un ritmo lento. Me sentía torpe como un pato, pesado (la báscula me dice que apenas si he engordado un kilo en todo este tiempo), incómodo.

A medida que avanzo en el kilometraje me acuerdo de los consejos para correr del experto, y me arrepiento de no haber diseñado una primera salida algo más corta. Ya no puedo dar marcha atrás porque estoy en el punto más lejano a mi casa. Toca apretar los dientes (como otras muchas veces anteriormente) y acabar.

Pero el problema no es únicamente ese cuerpo oxidado, sino que cada vez cuesta más sostener el ritmo que llevo, y eso que es bastante lento. Mi estado de forma está muy por debajo del que esperaba, y tengo dificultad para mantener la cadencia en la respiración.

El cuerpo me pide pararme en ese mismo instante y dejarlo, pero al final llegamos a un acuerdo: pisaré el kilómetro 9, y el último lo haré andando, a modo de enfriamiento. Y así lo hago.

Por cierto, el GPS ha empezado a funcionar cuando entraba por la puerta de mi casa. Hasta a él le ha venido larga la tirada. ¡¡Jajajajaja!!

Mañana sí correré bien

Tras la tirada, costaba llegar a la punta de los pies.

Acabo cansado, me cuesta casi andar porque siento los músculos de las piernas muy cargados, cargadísimos, como si hubiese corrido un maratón. ¡¡Qué barbaridad!! ¡¡Si sólo han sido 10 kilómetros…. mejor dicho, 9+1!! .Ha costado subir las escaleras de casa, y mientras estiro noto que el esfuerzo ha sido mayor del esperado: complicado llegar a la punta de los pies.

Lección aprendida. Mañana sí lo haré bien:

  • Empezaré a un ritmo muy lento
  • Correré media horita (entre 5 y 6 kms) + 1 km andando para enfriar
  • Seré prudente en los posibles incrementos de ritmo (pero si no llegan, no pasa nada)
  • Objetivo: disfrutar con el correr

Por cierto, me he cruzado con más gente que en toda mi vida (unos corriendo, otros paseando, otros con su mascota), y sin embargo, todo el mundo demostrando un gran civismo, y cumpliendo las indicaciones marcadas por las autoridades. Todos atentos a mantener la distancia de seguridad, evitando aglomeraciones, optando por la cera de enfrente si es necesario, dejando paso a otros… lo dicho, un ejemplo de cómo deben hacerse las cosas.

De todas formas de lo que más había era corredores. Nos hemos saludado los habituales, pero la gran mayoría era de desconocidos. ¡Qué alegría me ha dado ver a tanta gente practicando el deporte que me apasiona!

Igual el jodido coronavirus nos sirve para valorar algo tan apasionante como el correr popular, y que además es bueno para la salud. Pero, ¡¡OJO!!, practiquémoslo siguiendo los consejos de los expertos. ¡¡Jejeje!!

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