O nosotros o el caos

Los más viejos del lugar recordarán una publicación humorística semanal del tardo franquismo llamada “Hermano Lobo”. En dicha publicación salió en portada una viñeta gráfica donde se podía ver a un personaje dando un mitin en el que advertía a los espectadores que era “O nosotros o el caos”, a lo que los asistentes contestaban enfervorecidos “El caos, el caos”, obteniendo como respuesta un simple “Es igual, también somos nosotros”. No se me ocurre mejor metáfora que refleje la situación actual que vive el Real Jaén, más aún cuando oigo hablar al máximo responsable del club y de la situación.

Y es que el Real Jaén, ¡quién nos lo iba a decir hace unos pocos años!, es un auténtico caos y una auténtica vergüenza en todos los aspectos: en el económico, en el social y en el deportivo. Nunca, por mala que haya estado la pésima salud de hierro del Real Jaén, habíamos vivido una situación tan surrealista y tan lamentable como la que estamos viviendo y que, mucho me temo, no son sino los últimos estertores de vida de una institución que se va a quedar a pocos meses de ser centenaria.

En lo deportivo estamos sufriendo a la peor plantilla que ha tenido el Real Jaén en toda su historia, y fruto de esa pésima plantilla, al peor equipo, si se le puede llamar así, que ha pisado el césped, o lo que sea eso que forma el terreno de juego de La Victoria. Así, en los pocos partidos que hemos podido ver esta temporada, sólo hemos visto a once tíos mancillando el escudo y la camiseta del Real Jaén porque se puede ser malo, pero al menos hay que tener vergüenza torera y echar el resto para intentar ganar, cosa que, de momento, ni hemos visto ni parece que vayamos a ver.

Es cierto que los jugadores están teniendo problemas para cobrar sus sueldos, pero no es menos cierto que en otras ocasiones con las mismas dificultades económicas, no solo no se ha arrastrado nadie sino que hasta han jugado play off de ascenso.

Lo social no mejora lo deportivo: pésima gestión y atención a los aficionados, con socios que ¡en el mes de diciembre! todavía no han recibido ni su carnet de abonado ni por supuesto la supuesta camiseta que entregaban con dicho carnet; nula relación entre el club y sus aficionados, cuando más fluida y necesaria debiera ser ésta; y constantes noticias contradictorias, cuando no directamente falsas, que no consiguen sino enervar aún más los ánimos de una afición harta y cabreada hasta más no poder.

Y, por último, tenemos el aspecto económico. ¡Ay, los dineros!¡El dichoso dinero! Es cierto que la situación de pandemia que estamos viviendo es un rejonazo en lo más alto de las economías de muchas empresas, de muchas familias y, como no puede ser de otra manera, de muchos clubes deportivos, especialmente los modestos. Pero esto no puede servir de escusa porque es algo que estamos sufriendo todos. Además, culpar al virus de la ruina económica del club, además de mentira, sería hasta injusto para este maldito bicho.

Desde que los sres. Membrado y Rodríguez se hicieron cargo de la gestión del club, y siguiendo sus propias palabras –y que cada uno crea lo que quiera-, la deuda del club no ha parado de crecer. Eso sí, no hemos visto ni un solo papel que acredite ese extremo, aunque siempre ponga como escusa para salir del club el cobro de unas supuestas cantidades que han aportado al club.

Las hayan puesto o no, que va a ser que no, es indudable que su gestión económica ha sido pésima. Han tenido dos play offs con público, dos eliminatorias de Copa del Rey contra dos equipos de Primera, partidos con más afluencia de público de lo normal por las rivalidades provinciales, los abonados de toda la vida… y aun así nos dicen que nunca han cuadrado las cuentas. Y no solo eso sino que han sido incapaces de llegar a algún tipo de acuerdo con acreedores para aliviar la situación, como por ejemplo con la AEAT para que levante el embargo y podamos funcionar con más o menos normalidad.

Pues bien, con todo esto todavía tenemos que ver al presidente en una cadena de televisión nacional diciendo que tenemos que estar unidos para salir de esto, como si la solución no fuera su salida inmediata del club. Lo dicho: el caos o él, aunque da igual porque él es el caos. ¡Y qué caos!

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