Un sufrimiento de victoria…

El Jaén Paraíso Interior logra la victoria por cuatro a tres en un final agónico. Los gallegos empataron a dos a falta de cinco minutos, pero Campoy, en una jugada prodigiosa puso por delante a Jaén. Míchel hizo el cuarto pero Burela redujo distancias en el último minuto.

Abonados a la agonía. Ese parece ser el sino del Jaén Paraíso Interior en el presente ejercicio liguero. Todo complicado, todo con mucha dificultad, sin poder disfrutar prácticamente de una victoria plácida. Nada, este año no existe en absoluto. Jaén debe sufrir, penar por cada punto que consigue y le está costando una barbaridad retenerlos en La Salobreja.

Y es que el no cerrar los partidos, el no poder mantener la ventaja (muchas veces exigua) ha condenado a los jienenses en múltiples ocasiones. Esta noche en La Salobreja el camino parecía el mismo, pero… apareció Campoy. Hacen falta jugadores como él en el fútbol sala, hay que decirlo así de claro. Si algo ha hecho al fútbol sala grande, vistoso para el aficionado, diferente al fútbol ha sido siempre la calidad de sus jugadores, esas jugadas imposibles, esos uno contra maravillosos…

En definitiva el talento de jugadores como Jordi Campoy. El mago de Rubí se sacó de la chistera una preciosa jugada por el ala derecha y con la delicadeza sublime que tiene en su pie, elevó el balón muy suavemente por encima del guardameta y éste besó casi amorosamente la red. El pabellón se cayó, se rindió a los pies de uno de sus jugadores que hacen diferente este deporte y que siempre han sido su marca distintiva. El espectáculo del fútbol sala es por cosas como ésta.

Era el tres a dos y Jaén respiraba. Luego de nuevo se sufrió. Lo contamos… Jaén debía de conseguir la victoria, no le quedaba otra. Tras los dos empates, Burela debía caer en La Salobreja para no meter en más problemas a los amarillos. La venta era solo de dos puntos y los gallegos con un partido menos. Cualquier resultado que no fuera una victoria supondría un problema.

El partido empezó bien para un Jaén dominante. Tenía la posesión, la iniciativa y gozó de las primeras llegadas con peligro a través de los disparos de Marcao, Brandi, Antonio Pérez o Mithyue. A pesar de que el peso del partido era de Jaén, Burela también llegó con cierto aire de peligro por el área contraria, aunque sin concretar ocasiones.

El que si lo hizo fue Jaén. Minuto 5. Disparo cruzado de Piqueras, toca Mithyue y manda el balón a la red. Lo necesitaba el brasileño. Uno a cero y probablemente justo a tenor de lo que se estaba viendo. Los de Dani Rodríguez tenían el control del partido, no estaban sufriendo atrás y manejaban más y mejor el balón.

Eso sí, como ya sucediera en otras ocasiones, el segundo tanto que refrendara el buen juego local no llegaba y por tanto el partido seguía muy abierto. Tanto que David Pazos avisaría con un disparo al larguero. Después, respondía Mauricio con una doble oportunidad: primero intentaba superar a Edu con el tacón y después el rechace lo mandaría fuera. El propio Edu se empleó a fondo también minutos más tarde para sacar un potente disparo de Míchel…

Lo que estaba claro era que el segundo tanto no llegaba y Burela no perdonó. Mano clarísima para cortar el avance de Jaén que no señalaron los colegiados. La jugada continúa y el balón acaba en el segundo palo donde Quintela alojó el balón en el fondo. Protestas, incredulidad, desesperación con los colegiados… pero el primer tanto visitante subió al marcador.

Tocaba remar otra vez a falta solo de un minuto para el final del primer tiempo. Fue suficiente esta vez. Recuperación de Antonio Pérez en mitad de pista, Piqueras que habilita al canterano ante Edu y el disparo cruzado de éste se transforma en el segundo gol. Festejaba La Salobreja y respiraba de alivio a su vez. Dos a uno y a vestuarios.

En la segunda mitad, el partido comenzó por los mismos cauces pero paulatinamente se convirtió en una ruleta rusa. Marcao fue el primero en intentarlo, con una incorporación al ataque que acabó con un fuerte disparo que se estrelló en la madera. Después, el brasileño solventa el mano a mano escorado ante Pazos y a continuación, Piqueras lo intenta con un remate cruzado muy suave pero el balón no coge el arco.

Attos y Mancha probaron fortuna con dos disparos exteriores que llevaban veneno y Ángel Bingyoba dispuso de una oportunidad magnífica que no pudo aprovechar. Tras un gran control dentro del área, su definición se fue fuera por muy poco. El gol no llegaba, los nervios y los fantasmas de otros partidos ya estaban presentes; y probablemente todo esto afectó al equipo jienense que cada vez tenía menos controlado el choque.

Burela, sin hacer un gran partido, estaba dentro y empezaba a avisar. Primero, un lanzamiento de quince metros toca en Lucho, se envenena y casi sorprende a Marcao; Después, el propio Marcao le saca un mano a mano en el pasillo central a Quintela; y a continuación, es de nuevo Quintela el que se habilita el espacio amagando con el disparo en la frontal, hasta soltar un buen lanzamiento que saca Marcao con una acrobacia. Jaén estaba viviendo en el filo…

Y se cayó. Falta de Bingyoba a siete – ocho metros del arco. Lanzamiento directo de Javi Rodríguez y el balón a la escuadra. A falta de cinco minutos para el final, empataban los gallegos y otra vez vuelta a empezar. Jaén no había cerrado el partido, Burela estaba vivo, la victoria podía escaparse…

La película ya la habíamos visto antes, sin embargo, en esta cinta hubo un cambio de guion. Y lo alteró la voluntad, la calidad, la exquisitez y el temple de un gran JUGADOR de fútbol sala, Jordi Campoy. Las individualidades deben aparecer en este tipo de partidos, muchas veces deciden la victoria, imponiéndose al plano táctico. En esta ocasión fue así.

Como relatábamos antes, Jordi le ganó en velocidad a su par y solo tenía un recurso ante la salida lateral de Edu, picar la bola con la suficiente fuerza para que no se le fuera arriba. Lo hizo, perfecto, como pocos lo saben a hacer. Jordi abría el camino de la victoria.

Míchel después lo amplió con un cuarto tanto tras recuperar Mancha en situación de portero jugador en Burela. El de Mengíbar a placer anotaba el cuarto a falta de algo más de un minuto. El film parecía que iba a tener final feliz, pero lógicamente, si está dentro de la saga de esta temporada, siempre debe tener agonía. Esta vez no iba a ser menos.

Javi Rodríguez a falta de 50 segundos hace el tercero en un despiste defensivo. Cuatro a tres… y la tuvo Burela. Marcao, a falta de seis segundos, saca un cabezazo próximo a la línea. Ahí estuvo el empate y la desesperación de todo el pabellón de La Salobreja. Esta vez tocó respirar de alivio y alzar los brazos al cielo de Jaén en señal de redención. La victoria estaba ahí. Los jienenses se colocan a cuatro puntos del play off y a cinco del play out en undécima posición. Todo aún por decidirse pues.

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