El Torredonjimeno tendrá que jugar ocho partidos en veintiséis días

Torredonjimeno debe jugar ocho partidos en veintiséis días

Los aplazamientos sucesivos de los partidos del UDC Torredonjimeno van a ocasionar que el club tosiriano los tenga que recuperar los miércoles, por imposición federativa, circunstancia que va a llevar consigo que tenga que jugar ocho partidos en tan solo veintiséis días.

Los continuos aplazamientos de partidos del UDC Torredonjimeno, como consecuencia del protocolo federativo de actuación ante positivos en test COVID, han dejado un mes plagado de encuentros porque, además de los que deba jugar los domingos, tendrá que hacer frente a los que se han ido aplazando, que son cuatro ya, y que tendrán que jugarse los próximos miércoles, por decisión de la Real Federación Andaluza de Fútbol.

El Torredonjimeno, que lleva más de un mes sin jugar un partido de competición, debe jugar en primer lugar en el campo del Intergym de Melilla el miércoles día 26. Un partido que cuenta con la complicación añadida de que se deberá hacer noche en la Ciudad Autonóma por la imposibilidad de encontrar transporte de vuelta adecuado, con lo cual se encontrará con un grave problema deportivo ya que estamos hablando de un equipo no profesional en el que no todos sus futbolistas podrán disponer de dos días libres entre semana. Cuatro días después, el día 30 de enero, jugará en el Abdón Martínez Fariñas frente al CD Torreperogil. El siguiente miércoles, día 2 de febrero, recibirá al CD Alhaurino en el Matías Prats para jugar ante el filial del Almería en el Anexo al Juegos del Mediterráneo en siguiente domingo, día 6 de febrero. La siguiente cita debería ser el 9 de febrero, recibiendo en el Matías Prats al Alhaurín de la Torre CF. El domingo día 13, sería el turno de viajar hasta Las Viñas para jugar ante el CD Huétor Vega. El miércoles día 16 rendirá visita al templo tosiriano el Marbella FC y, para terminar, el domingo 20 se volvería a jugar en casa ante el CD El Palo.

Un calendario de locos propiciado por el estamento federativo andaluz, que lejos de modificar su cuestionado protocolo COVID, se empeña en cargar de partidos a los equipos, sin que parezca que les afecte el terrible daño económico y deportivo a que les somete.

Un protocolo COVID impuesto en sus términos generales por la RFEF, que deja caer toda la responsabilidad de su cumplimiento o incumplimiento en los clubes y sus representantes, sin que hasta ahora se haya realizado ninguna acción por parte de este estamento que vaya encaminada a una inspección o verificación del mismo, algo que puede dar lugar a la picaresca, precisamente por la ausencia de control de la federación y que está provocando una clara adulteración de la competición.

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