Sir Dani Rodríguez

Dani Rodríguez, en una imagen de archivo.

Recuerdo el tramo final de las últimas temporadas en el Jaén Paraíso Interior Fútbol Sala como época de estrés tanto entre la afición como en los medios de comunicación. Todo el mundo tiene una altísima preocupación por saber si los jugadores que han destacado durante la competición seguirán el próximo año, o no, y si el club tiene ya preparados recambios de garantía si finalmente se produce la marcha.

Esta pasada temporada no ha sido diferente, y a más de uno parecía que le iba a dar un infarto porque no acababa de aclararse si Dídac regresaría al FC Barcelona, con la compañía de Boyis. Si Chino renovaría o, como todo apuntaba, se marcharía también como ya hizo Solano la campaña anterior. Brandi, Burrito, Giasson, Campoy, Dani Martín, Carlitos… eran otros de los nombres sobre los que se preguntaba constantemente.

Insisto en que no se trata de algo nuevo sino que se repite cíclicamente, y resulta lógico por otra parte dado el gran interés que tienen todos los aficionados porque el Jaén FS se mantenga en la élite del fútbol sala nacional, y eso pasa irremediablemente por contar con jugadores de garantías. Por eso, cuando el club anuncia renovaciones de nombres importantes, o fichajes de relumbrón para sustituir a quienes se van, la tensión arterial de la marea amarilla regresa a valores de normalidad.

En este contexto siempre me ha llamado la atención una renovación que cada año pasa desapercibida. El club anuncia que el entrenador, Dani Rodríguez, sigue alguna campaña más, y es como quien oye llover. Nadie le da importancia, ni respira tranquilo, ni se altera lo más mínimo. Quizá porque todos etiquetan como importante a los jugadores, mientras que el entrenador es casi un ente anónimo.

A día de hoy creo que Daniel Rodríguez es una de las personas que más ha hecho por el fútbol sala provincial, y sin embargo el reconocimiento que ha tenido es mínimo. No creo que sea por maldad de los seguidores, sino simplemente por la dinámica de prácticamente todos los deportes donde un jugador que marca muchos goles o evita muchos goles vende más que el tiillo que se sienta en el banquillo.

En el club tienen clara la importancia de Rodríguez. Jamás olvidaré aquellas palabras del entonces presidente del club, y ahora director deportivo, Nicolás Sabariego: “Daniel Rodríguez seguirá siendo la piedra angular sobre la que se edificará el Jaén FS”. O aquellas otras, también de Sabariego, que decían algo así como que “da igual si el jugador que fichemos sabe jugar o no; Dani Rodríguez lo enseña”.

Entiendo que el éxito del actual Jaén FS es de todos los que hacen posible que la entidad se mantenga viva, desde directivos hasta patrocinadores, pasando por afición, cuerpo técnico… pero en este momento quisiera destacar la figura del entrenador. Fue antológica aquella final de la Copa de España de Ciudad Real, en el año 2015, contra el todopoderoso FC Barcelona. Borja Blanco, un grandísimo jugador a nivel internacional venido a menos que buscaba en Jaén regresar a los altares, no había tenido la temporada que esperaba; sin embargo, en ese partido jugó casi más minutos de lo que lo había hecho durante todo el año. A todos sorprendió, y a la postre resultó ser una de las jugadas maestras de Dani Rodríguez para llevarse la Copa. Dio protagonismo a un veteranísimo jugador, curtido en mil batallas de ese tipo y aún de mayor dimensión, que en momentos puntuales dio a Jaén la solvencia que se exige a un campeón.

Tampoco olvido el último partido de liga de la temporada 2016/2017, en La Salobreja, también contra el FC Barcelona. Jaén no se jugaba nada, e incluso le beneficiaba la derrota a la hora de los cruces por los playoff por el título. Sin embargo, salió a ganar, y se ganó, entre otras cosas por otra jugada maestra de Rodríguez. Recuerdo a un extraordinario Ferrao que llevaba por la calle de la amargura a la defensa amarilla, aunque entre Boyis y Fabián habían logrado controlarlo. Pero cuando el cansancio hizo mella en los jugadores de Jaén y no se vislumbraba un repuesto de garantías, Dani Rodríguez volvió a hacer magia. Puso en pista a José López que apenas había jugado durante el año, de hecho casi no fue convocado. Pese a la falta de ritmo de competición que tenía Jose, y lo tocado psicológicamente que estaba por la falta de minutos, hizo un tramo final de partido soberbio en el que anuló al pivote azulgrana.

Son sólo dos ejemplos de los muchos que podríamos destacar de un gran entrenador que, como muchos, vive casi en el anonimato porque la luz de las estrellas en estos deportes deslumbra casi todo lo demás.

¡Qué lástima que en Jaén no tengamos un Rey para que pudiera concederle el título de Sir! Sir Dani Rodríguez. A lo Alex Ferguson

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