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jueves, 27 agosto, 2026

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La casa de los líos

La Casa de los Líos era una comedia española que una famosa cadena privada emitió a finales del siglo pasado y que relataba las aventuras y desventuras de una familia un poco peculiar. El viernes escuché al entrenador del Real Jaén decir en una rueda de prensa que el vestuario del Real Jaén era una gran familia y, la verdad, no pude evitar acordarme de esta serie de humor. Porque eso es en realidad en lo que han convertido al Real Jaén entre unos y otros: en un serial, aunque, por desgracia, de humor tiene muy poco.

Y es que desde hace mucho tiempo no hay una semana tranquila en este club: cuando no es una amenaza velada para la liquidación del club, es su rectificación, y cuando no, como ha pasado esta semana, el despido –o no- de tres jugadores de la plantilla sin que a día de hoy tengamos todavía muy claro el motivo de tal cese. Y eso que el entrenador estuvo dieciocho minutos en una rueda de prensa hablando de este tema, pero tuvo la virtud –o el defecto- de estar ese tiempo hablando sin parar y no decir absolutamente nada que ayudara a clarificar lo sucedido. Lo único que sabemos es que, según él, estos tres jugadores lo intentaron echar y que cuenta con el apoyo de toda la plantilla. Pues ¿qué quieren que les diga? No me creo ni lo uno ni lo otro.

Empezamos este caso con la noticia de que tres jugadores -Higinio Vilches, Migue Montes y Dani Fragoso- eran despedidos del club porque el entrenador no contaba con ellos. Claro, uno ve esto y no le queda más remedio que frotarse los ojos, más aún cuando Dani Fragoso había jugado todos los partidos que el Real Jaén lleva esta temporada y, además, los tres habían sido titulares el pasado domingo en Vélez. ¿Había tenido el Sr. Crespo una revelación como San Pablo y se había caído del caballo? Sinceramente, no lo creo.

A continuación se filtra que estos tres jugadores habían mantenido una reunión con Andrés Rodríguez, el perejil de todas las salsas, con el único objetivo de echar a Germán Crespo del Real Jaén. Obviamente, yo no estuve en esa reunión, pero hay que tenerlos como el caballo de Espartero para decirle a un dirigente de un club que eche a tu jefe. Y no creo que jugadores ya tan veteranos cometan un error tan grande. Puede que le expresaran que no estaban a gusto, puede que le dijeran que querrían jugar más, hasta puede que le dijeran que no les gustaban sus métodos de trabajo, pero me cuesta mucho pensar que un jugador de Tercera División se crea tan importante como para influir en las decisiones de un club de esa manera, más aún cuando todos sabemos de qué forma tan fácil los futbolistas pueden conseguir que echen a un entrenador. En cualquier caso, y mientras tanto, nos quedaremos con la duda. Eso sí, no conozco ni a un solo futbolista que esté conforme con no jugar, entre otras cosas porque si lo estuviera, no sería futbolista.

Después vino una rueda de prensa de uno de los implicados, Dani Fragoso, en la que pidió perdón al entrenador. Cualquiera podría entender que el jugador estaba dando la razón con su petición a los que decían que habían intentado echarlo. Pero también se puede entender que estaba buscando revertir la situación porque, como cualquier padre de familia, tiene que dar de comer a sus hijos.

Y por último, aparece el entrenador en una rueda de prensa de la que solo podemos sacar en claro dos cosas: que supuestamente los jugadores están con él y que los jugadores están “apartados”. Sí, en todo momento utilizó la palabra “apartados” y, a pesar de los intentos de algunos periodistas para que aclarara si están despedidos o no, no lograron en ningún momento que lo especificara. Y es que, no es lo mismo lo primero que lo segundo. Vamos digo yo.

La verdad es que uno ya no sabe lo que pensar porque aquí nadie dice la verdad ni por equivocación: si los jugadores han intentado echar al entrenador, cosa que dudo, evidentemente es motivo de una sanción ejemplar; pero si los jugadores sólo han pedido tener un papel más relevante en el equipo, lo que tiene que hacer el entrenador es explicarles que el jugar se gana en los entrenamientos. A esto se le llama gestionar un grupo humano. La realidad es que el entrenador no quería ni a Higinio Vilches ni a Migue Montes desde el día en que llegó y ha estado esperando el momento oportuno para acabar con ellos.

Si el entrenador dice que la plantilla está muy unida y que, además, están todos con él y su proyecto, puede ser verdad o también puede ser que, dado el escarmiento presenciado, ninguno quiera sacar los pies del tiesto para no terminar igual que estos tres. Esto tampoco lo sabremos nunca porque ningún jugador se va a quejar en público por nada, aunque me extrañaría mucho que los jugadores que no juegan estén contentos con su situación.

Y por último, tenemos el papelón de los rectores del club que, sorprendentemente, se han quedado mudos en todo este tema. Obviamente, el entrenador podrá recomendar la expulsión del equipo de cualquier jugador, pero no es menos cierto que la última palabra dependerá de ellos. Y supongo que, para tomar una decisión tan drástica, habrán oído a las dos partes y habrán valorado los pros y los contras de esta medida. Lo doy por hecho, pero lo que no termino de entender es por qué no salen ellos a la palestra a dejar claro qué es lo que ha pasado en realidad. Aunque no se lo crean, los aficionados no estamos sólo para pagar entradas. También tenemos derecho a saber qué es lo que está pasando con nuestro Real Jaén.

Mientras sigan sin dar una explicación convincente, la sombra de la duda permanecerá sobre este tema y sólo conllevará a crear dudas y recelos. Unos se posicionaran con el entrenador, otros lo harán con los jugadores, otros con la directiva y otros, con ninguno. En cualquier caso, el enquistamiento de la situación no traerá nada bueno. Por cierto, en la rueda de prensa, el entrenador se mostró en varias ocasiones como la víctima de todo esto. No creo que esa postura le beneficie tampoco. Si ha sido él el que ha tomado la decisión, tiene que asumirla con todas las consecuencias.

A los aficionados lo único que nos importa es lograr el objetivo del ascenso y, si puede ser como primeros de grupo, mejor. Todas estas situaciones que se van generando en el club semana tras semana, no ayudan a la tranquilidad ni a estar centrados en la búsqueda de esos objetivos. Y mientras tanto, las jornadas pasan y el primero está cada vez más lejos. Y si seguimos dando la de arena cuando jugamos fuera de La Victoria, la paciencia se irá agotando y los focos se centrarán todos en el mismo lugar. Confiemos en que lo que dice Crespo sea verdad, porque si no es así, que Dios nos coja confesados… otra vez.

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