Pues eso, que somos campeones de invierno. Una alegría, sin duda, para todos los que seguimos al Real Jaén, y una buena noticia, por fin, después de tanto tiempo de sufrimiento. Y este triunfo simbólico sabe mejor aún viendo cómo se ha desarrollado la primera vuelta. Felicidades, por tanto, aunque el valor de este éxito sirva más para la moral que para otra cosa.
Tenemos tres días para celebrar la Navidad y este triunfo, pero a partir del miércoles hay que volver a centrarse en la competición porque, no viene mal recordarlo, a día de hoy no hemos hecho absolutamente nada. Creernos lo contrario sólo sería contraproducente.
También es conveniente que se analice con perspectiva lo vivido en este primer tramo de competición. Hemos ganado muchos partidos, sí, resultado lógico teniendo la mejor plantilla del grupo; pero también hemos sufrido mucho en bastantes partidos, hasta con rivales teórica y prácticamente inferiores. Sin duda eso es una asignatura a mejorar. El Real Jaén tiene que mandar siempre, controlar los partidos. Sí, ya sé que el rival también juega y demás, pero eso puede pasar un partido, dos o tres, pero no en tantas ocasiones cómo ha pasado en esta vuelta. Mucho más si esas carencias se ven en La Victoria. Si esto pasa en Jaén no podemos echar la culpa ni a la pequeñez de los campos, ni al césped artificial, ni a la presión ambiental porque, si está demostrando algo la afición este año es tener una paciencia infinita con el equipo.
Otro aspecto por aclarar es si el Real Jaén se acabará reforzando para afrontar el resto de la temporada. Es evidente que hay posiciones que hay que cubrir, especialmente la del delantero centro y nada hace indicar que esto vaya a ocurrir. Si no se va a acudir al mercado invernal, tendremos que, por un lado, encomendarnos a todos los santos para que Antonio López no se lesione nunca y, por otro, tendremos que preguntarnos si la solución que se dio al “affaire” de Higinio Vilchez y Migue Montes se solucionó de la mejor de las maneras. La realidad a día de hoy es que nos pegamos un tiro en el pie, sabiendo, como estoy seguro que sabían todos en el club, que no íbamos a poder fichar por impagos.
Y luego está la cuestión económica y social que, si por algo se caracteriza, es por el secretismo. Es difícil mantener tanta oscuridad sobre los temas que atañen al Real Jaén. No sabemos nada de nada. Unos señores que llegaron al club con la promesa de abrir las ventanas, de levantar las alfombras y de airear el club, han convertido al Real Jaén en un bunker infranqueable en lo que a noticias se refiere. Ya les gustaría a algunos servicios secretos de algunos países tener la efectividad que tienen en el club.
De momento, y mientras la pelota vaya entrando, la gente estará más o menos tranquila, pero si los resultados se tuercen, la presión será inaguantable y alguien tendrá que dar explicaciones sobre todo. ¿Alguien sabe cuál es la situación económica actual del Real Jaén? ¿Alguien sabe si llegaremos a final de temporada con los trabajadores al día? ¿Alguien sabe a cuánto asciende la deuda real del club, después de la gestión de la temporada pasada? ¿Alguien sabe cuál es la situación con Hacienda y la Seguridad Social y si se podrá levantar el embargo del club alguna vez? Así podemos estar hasta fin de año y nadie responderá a ninguna de estas preguntas. Y no son baladíes porque algunas respuestas pueden dar con la desaparición del club, cosa que supongo que nadie querrá en esta ciudad.
Esta semana hay convocada una Junta General de Accionistas de la que no espero grandes novedades, aunque no vendría mal que, al menos, nos informaran sobre ella. Pero que nos informaran de verdad, sin globos sondas ridículos sobre competiciones que nunca hemos ganado o el ansia de ser elegidos bien de interés cultural.
Pero como estamos en Navidad y es época de paz y amor, y además hemos terminado primeros, sólo quiero desear a todos los que somos el Real Jaén una Feliz Navidad y un Año Nuevo lleno de éxitos, logros y aciertos, porque todo eso redundará en bien del club.
Feliz Navidad.


