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jueves, 27 agosto, 2026

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Árbitros, esos grandes desconocidos

Los árbitros cumplen un papel fundamental y, sin embargo, son los grandes desconocidos de nuestro fútbol provincial. En www.jaenenjuego hemos querido poner en valor el trabajo de este colectivo acompañando a un trío arbitral en uno de sus partidos…

Martín, Nacho y Alberto son los protagonistas de nuestra historia. Tres jóvenes árbitros jienenses con edades comprendidas entre los 24 y 19 años. Martín, árbitro principal cuenta con una amplia experiencia, dentro de lo que cabe, de siete temporadas, mientras que sus asistentes llevan cinco y tres años. Estudiante, trabajador y opositor son sus ocupaciones diarias.

El trío arbitral ha sido designado para dirigir el partido de Copa Presidente Diputación que disputan Huesa y Quesada. Es su primer partido de la temporada y me han permitido viajar con ellos.

Durante el largo viaje entre Jaén y Huesa, la conversación gira en torno al fútbol. Se habla de la nueva temporada y cada uno alude también a anécdotas y circunstancias de partidos anteriores. Se comentan las nuevas reglas de juego y cada uno expone su parecer que no parece contar con pleno apoyo, por lo que escucho, y es que en el fútbol modesto no hay VAR para dejar a todos contentos.

Hay buen rollo entre los jóvenes colegiados y como pudiera suceder con los jugadores, los tres tienen ganas de empezar la nueva temporada. No son futbolistas, pero este deporte lo llevan también en la sangre. Me queda claro que no pitan por el dinero que perciben que, por cierto, será de 185 euros en total en el partido de hoy.

Llegamos con tiempo a la localidad, que está en fiestas, y hay un momento para tomar un café. No siempre ocurre así, pero en esta ocasión hay tiempo y son momentos que se aprovechan para hablar, como no, del partido. El árbitro principal expone lo que quiere de cada uno de sus compañeros. Cada árbitro tiene su forma de pitar y de encontrar el apoyo de sus asistentes de una forma determinada y es bueno que todo quede claro entre ellos y que asuman su papel. Por cierto, Martín paga los cafés, como buen «jefe».

Les indico como llegar al campo porque tan solo Martín había pitado en Huesa y de eso debía hacer un buen puñado de años, cuando era asistente en Regional y el albero aún cubría la superficie del campo. Al llegar, ya está esperando en la puerta de acceso Antonio Herrera, el delegado del equipo local, un hombre con mucho fútbol tras de sí, que atiende amablemente al trío arbitral y le acompaña hasta su pequeño vestuario donde algunos de nuestros protagonistas llaman a casa para que estén tranquilos: el viaje ha ido bien, son árbitros pero también tienen padres preocupados porque sus hijos están en carretera.

Nuestros protagonistas dejan sus mochilas y enseguida salen al campo para realizar una primera inspección del terreno de juego. Mientras tanto, van llegando jugadores que intentan reconocer a nuestro trío arbitral de alguna «batalla» anterior.

Martín y sus asistentes, mientras revisan diferentes elementos del campo de juego, vuelven a hablar del partido y de sus funciones. Detalles que se nos pueden escapar, como el número de asientos disponibles en los banquillos también son reconocidos, y el árbitro principal vuelve a incidir en algunos aspectos que quiere de sus asistentes durante el partido.

Los aficionados llegan a la grada, suena música en la megafonía del campo que aplaca un poco los nervios de los protagonistas mientras calientan en el verde en una sofocante tarde de calor. El partido está a punto de comenzar. En la grada, más de medio millar de aficionados para ambientar el derbi, algo que no solo motiva a los futbolistas, también a los árbitros les estimula.

Después viene todo lo que vemos los aficionados, ell pitido inicial y un partido más de nuestro fútbol provincial que, por fortuna, se desarrolla con deportividad. Según los colores, hay opiniones de diferente tipo…que si el gol está mal anulado… si debió señalar tarjeta en tal jugada. También hay, por desgracia, insultos por parte de esos que van solamente a eso a los campos de fútbol, aunque para nuestros árbitros es lo de menos. Están acostumbrados.

Acaba el partido. Como los jugadores, analizan algunas de sus jugadas. Están contentos. Todo ha salido bien y nadie les ha reprochado nada. Es tiempo para una ducha rápida, finiquitar la burocracia del partido y dejar tranquilas a sus familias por el wasshapp.

Volvemos a casa. Se sigue hablando de fútbol, del partido, alguno bromea con las cosas que le han llamado, y también de música, quizás como consecuencia de la relajación, una vez terminado el trabajo. No me suena ningún grupo, síntoma de que somos de generaciones diferentes, aunque nos une la misma afición.

Suena el móvil de uno de ellos y le preguntan sobre su disponibilidad para pitar al día siguiente un partido de cadetes. Dice que sí, aunque tendrá que retrasar su escapada prevista a la playa. Es su pasión y la eligió él, como cualquier futbolista modesto de nuestra provincia.

Justo es medianoche cuando nos despedimos. En otras ocasiones, en los campos de fútbol, lo he hecho prometiendo al árbitro mandar alguna foto o con una felicitación. En esta ocasión, lo hago sabiendo que he aprendido otra lección en todos estos años de fútbol, que la inmensa mayoría de los árbitros de se patean nuestros campos son gente de fútbol, como lo son también futbolistas, directivos o técnicos, y que a todos nos une el mismo vínculo. Si es así, vamos a respetarnos todos y a disfrutar en nuestros campos.

Benjamín Alguacil
Benjamín Alguacilhttps://jaenenjuego.com
Redactor y parte del diario digital jaenenjuego.com

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