El Real Jaén ha sumado un nuevo punto en el encuentro que le ha enfrentado con el Motril en el Estadio de La Victoria.
Lo cierto es que, con la crisis que ha generado la dirección del club en la previa del choque despidiendo en esta ocasión a tres de los futbolistas más importantes del plantel, el empate se podría dar hasta por bueno. ¿Qué hubiera pasado con esos jugadores con los que se preparó el choque durante la semana sobre el terreno de juego? Pues lo desconocemos pero seguramente el equipo hubiera estado mucho más arropado con un ambiente más propicio y el entrenador habría tenido bastantes más recursos para ganar los tres puntos.
El partido además ha estado marcado por la climatología adversa que ha condicionado el maltrecho césped, así como por el enfado de una afición hastiada que se pronunció pidiendo la salida definitiva de Tomás Membrado y Andrés Rodríguez del Real Jaén.
La primera parte estuvo muy igualada y se desarrolló sin apenas ocasiones que mencionar. El conjunto de Alberto González tuvo la posesión en muchas fases del encuentro, pero no supo encontrar los espacios por los que hacer daño a la ordenada defensa motrileña. Los futbolistas se contagiaron de la tensión vivida en las gradas y el partido fue poco vistoso para el espectador.
Tras la reanudación, los blancos dieron un paso adelante y se volcaron en campo contrario en busca del tanto de la victoria mientras que el Motril lo fio todo al contragolpe.
Sin embargo, el caudal de juego generado por los blancos no tuvo recompensa, principalmente por la ausencia de un delantero centro en la plantilla. Si ya hacía falta antes, ahora con el despido de Miguel Martín la necesidad es doble.
Juanca tuvo mucho protagonismo entre líneas, generando espacios, pero cuando el esférico llegaba al área no había nadie del Real Jaén para rematar.
Así pues, el partido concluyó con el resultado de cero a cero en el marcador y el goal average a favor del conjunto motrileño.
No obstante, lo más preocupante es la inestabilidad en la que vive el club y con la que se hace complicado trabajar por parte de los profesionales para afrontar el tramo decisivo de la competición. Además, la necesidad de refuerzos inmediatos para una plantilla descompensada que con las últimas decisiones ve peligrar su participación en los próximos play offs.


